Es el momento de un cambio TRANSFORMEMOS EL PERÚ JUNTOS militancia virtual

FUNDAMENTOS IDEOLÓGICOS Y PROGRAMÁTICOS

PRINCIPIOS

Asume con flexibilidad, sin dogmatismos las diferentes teorías generales y sectoriales que interpretan la actual sociedad peruana y mundial.

Tiene su sustento ideológico en el integracionismo social, sobre la base de la equidad, la justicia y la libertad, mediante la democracia representativa participativa y el municipalismo.

Proclama que el fin último de todos los modelos y programas políticos debe ser el hombre en armonía con su entorno natural; la línea o el puente entre lo ideal y lo real en una filosofía integracionista de síntesis.

2.- Objetivos:

La transformación del Perú y la construcción de una sociedad con equidad, justicia y libertad. Los instrumentos para la realización del gran propósito nacional vienen dados por los proyectos históricos siguientes: El primer proyecto histórico, es la integración social del país, a través de: . La revolución educativa . La revolución productiva . La revolución vial-ferroviaria . La revolución ética y moral con identidad nacional. Revolución turística Todas esta revoluciones tendrán como fuente la pequeña y mediana empresa en el país, que nos permita la reconversión de las estructuras atrasadas de la economía, en complementación potenciadora con el Estado.

El segundo proyecto histórico, es impulsar un cultura de protección el medio ambiente dentro de una cultura de paz, impulsar el integracionismo social con identidad, con libertad y en democracia, alternativo al neoliberalismo, y como solución creativa y solidaria al gran problema de la discriminación, de la desocupación y la exclusión en el Perú.

El tercer proyecto histórico es la integración social del Perú, como parte del proceso de integración latinoamericana, un Perú desarrollado e integrado a la nueva Patria Americana.

3.- Visión del Perú:

Es hacer realidad el gran sueño peruano: “ser potencia mundial ambiental” con valores compartidos, con equidad social y pluralidad de ideas, que nos permita concretar el “bien común”.

FUNDAMENTOS IDEOLÓGICOS

1. LA PERSONA HUMANA Proclamamos que el fin último de todos los modelos y programas políticos es el ser humano. Creemos que el signo de la grandeza del ser humano radica en su capacidad, para conquistar su propia libertad y crear incluso el tipo de sociedad en la que desea vivir y coexistir. El hombre, el ser humano tiene la capacidad de degenerar la sociedad, pero tiene también la capacidad de regenerarse así mismo y regenerar la sociedad hacia niveles superiores de convivencia. Afirmamos en consecuencia que «el desarrollo de la persona humana y el crecimiento de la sociedad misma se condicionan mutuamente». Por la primera subordinamos toda actividad a los valores del espíritu. Las cosas, riqueza o posición social, vivienda o alimento; y las instituciones, Estado, gobierno o poderes locales, solo tiene sentido, en cuanto sirven a la persona humana. Postulamos en consecuencia la dignidad del ser humano, como el fin supremo del Estado. Hombres y mujeres fuertes, dotados de bienestar material (empleo), de bienestar social (educación y salud) y de bienestar espiritual (valores), conducen a sociedades fuertes e integradas; sociedades fuertes, hacen economías y mercados fuertes. Mercados y economías fuertes conducen a Estados fuertes. Pero sólo ciudadanos, sociedades, economías y Estados fuertes, conducen a una Nación fuerte. No hay nación fuerte, si se menoscaba su sociedad. Y se menoscaba la sociedad al degradar a la persona humana en su dignidad.

El Perú quiere asimilar, no asimilarse. Quiere conducir su propio cambio para intervenir activamente en el proceso mundial de globalización. Busca un lugar digno en el concierto mundial de las nacionales. Pugna por su propia forma nacional de ser universal.

3. SALTAR LOS MUROS: ¿por qué de centro de izquierda? La humanidad no ha podido conseguir, a pesar de sus éxitos en otros campos, una relación armoniosa, estable y duradera entre justicia y libertad, entre desarrollo económico y desarrollo político. Ideologías, cuerpos cerrados, énfasis excesivos, dieron origen a ideologías encontradas. Unos, al acentuar el tema de la igualdad, de la justicia, olvidaron que el hombre es más que un ser material, que no es sólo una entidad económica; que el hombre tiene ansia infinita de libertad. Los otros, al ponderar al mercado, olvidaron también que sin justicia, la libertad es precaria. No es libre el hombre esclavo de su necesidad. El debate al que aludimos se tradujo en dos corrientes encontradas de pensamiento, el socialismo y el liberalismo. El primero devino en verdugo de sus propios principios.
Adoptó fórmulas estatales que, al divorciarse del progreso, terminó por conformar una igualdad ficticia y sin aliento humano. El liberalismo, al defender la libertad del individuo, terminó aprisionándolo en la casa de los adoradores del mercado. Consiguió una libertad también ficticia, porque hizo más libres a pocos, afectando la libertad y deseo de justicia de muchos. En esta atmósfera de enfrentamientos fuimos educados unos y otros. Quienes sobrevaloramos la justicia, miramos al Estado; quienes sobrevaloraron al individuo, miraron al mercado. Sin embargo sostener el retiro total del Estado, propiciar su abandono o liquidación puede generar un abismo que la prudencia y la justicia rechazan. Liquidar al Estado, es dejar a las mayorías, a los débiles, sin la posibilidad de instrumento de defensa en cada país. Es dejar a los países pequeños a merced de los grandes Estados. El Estado en nuestros países no puede traicionar su objetivo de velar por las mayorías, ni abandonar su responsabilidad en la conducción dinámica de la nación. El Estado en el Perú debe ser promotor central de la Justicia. Y un Estado justo no es una burocracia paternalista, ni se reduce al papel de policía del mercado. No es un Estado que cercena libertades para alcanzar la igualdad. Tampoco es el camino excluyente de los pudientes. Estamos obligados por eso, a realizar un balance moral, a saltar los muros del estatismo y del liberalismo para buscar un nuevo universo de valores que suponga y abarque las posiciones encontradas. Justicia y libertad continuarán siendo los grandes temas de la política, sueño de la humanidad y causa noble de rebeldía de la juventud. Desde nuestra historia realizamos el balance. Nos ratificamos en principios, dejamos atrás métodos e instrumentos obsoletos. No querernos, no debemos, no podemos abandonar principios que guiaron luchas y esfuerzos anteriores en pro de la defensa del país, en pro de la Justicia social, para sus habitantes. Tomamos del liberalismo su transparente preocupación por la persona, por el individuo, por sus derechos y su libertad. Tomamos de la herencia socialista, su horizonte ético, su humano reclamo por la justicia, por la igualdad. Aspiramos por eso a una sociedad de hombres libres e iguales. Somos de centro porque privilegiamos, la vía política, la vía democrática, para alcanzar los cambios que el Perú necesita. Porque creemos en defender la planta productiva y el empleo. Porque no hay proyecto viable sin la presencia de empresarios que acumulen para la nación, dentro y fuera del Perú. Porque creemos en un pacto por la nación entre Estado, trabajadores y empresarios. Porque creemos que la empresa es el motor del crecimiento. Porque creemos que Avanza País no es el único partido. Es un esfuerzo al servicio de la unidad mayor: la construcción de un proyecto de nación que nos cobije a todos.

4. LA INTEGRACIÓN SOCIAL: LA IDEA DE NACIÓN El informe de la Comisión de la Verdad, “ha constatado que la tragedia que sufrieron las poblaciones del Perú rural, andino selvático, ashaninca, quechua, Ayamara, campesino pobre y poco adecuado, no fue sentida ni asumida como propia por el resto del país, ello delata, a juicio de la Comisión de la Verdad y Reconciliación, el velo de racismo y las actitudes de desprecio subsistentes en la sociedad peruana a casi dos siglos de nacida la República”. Visto el informe anterior, cuánta razón tenía Mariategui, cuando señaló: “Aplazando la solución del problema indígena, la República ha aplazado la realización de sus sueños de progreso. Los que empobrecen y deprimen al indio empobrecen y deprimen a la Nación”.

Por eso es que cuatro años más tarde pudo sostener: “El mayor cargo, contra la clase dominante de la República es el que cabe formularle por no haber sabido acelerar, con una inteligencia más liberal, más burguesa, más capitalista de su misión, el proceso de transformación de la economía colonial en economía capitalista”.

Las referencias anteriores nos conducen a postular que la integración social es el problema primario del Perú. Tiene que ser acometida y concluida la tarea de integración social para construir una nación de ciudadanos. No se trata de un nacionalismo trasnochado. Se trata de un nacionalismo abierto, democrático, tolerante. De construir nuestra propia forma nacional de ser universal. El Perú confirma que en ciertos períodos históricos, la idea de nación, que es la idea de la integración social, encama el espíritu de libertad. Y sólo con una libertad superior, es posible construir una nación de ciudadanos con vocación de victoria.

5. LOS MODELOS ECONÓMICOS En el Perú y en América Latina, el debate en el terreno económico parece haberse polarizado. De un lado están los que apuestan todo, de manera excluyente, al crecimiento económico, sin preocuparse por la justicia social y la distribución del ingreso. Estas posiciones creen, equivocadamente, que en el camino, y como consecuencia del crecimiento sé irán resolviendo los problemas de la distribución del ingreso. No reparan en que no hay equilibrio macroeconómico posible, allí donde campea la inestabilidad social que finalmente achica los mercados. En la acera opuesta están los que consideran que es suficiente una política agresiva de distribución del ingreso para resolver los graves problemas de justicia social, se olvida que esta postura ir-responsable y populista, sólo genera una elusión momentánea que luego millones de peruanos, el pueblo del Perú, tiene que pagar porque genera inflación, desempleo y crisis. Crecimiento con desarrollo sostenible y distribución, es la tesis de Avanza País. Creemos con la economía política, que crecimiento con desarrollo sostenible y distribución constituyen las dos caras de un mismo problema, que ambas deben desarrollarse en armonía para potenciar la reproducción social del Perú. Y no es posible la reproducción social con sólo crecimiento sin desarrollo sostenible o con sólo distribución. Demanda crecimiento y distribución. Son tantos y tan graves los problemas del Perú que una humana distribución del ingreso puede potenciar el crecimiento porque genera mercado. Y un crecimiento de las exportaciones, puede ayudar a redistribuir el ingreso, en educación y salud por ejemplo. Crecimiento para la justicia social y justicia social para el crecimiento, esta es la tesis ideológica de Avanza País en el terreno económico, cuyos detalles y aspectos técnicos están a cargo de la Comisión de Plan de Gobierno del Partido.

PROGRAMA MÁXIMO

1. Revolución Educativa.
2. Revolución productiva
3. Revolución vial
4. Revolución Ética
5.- Revolución Turística

1. REVOLUCIÓN EDUCATIVA Educación para la producción…. «Si haces planes para un año, siembra una semilla. Si los haces para diez, planta un árbol. Si lo hacer para los próximos cien, enseña a tu prójimo. Si siembras una sola vez, recogerás una sola cosecha. Si enseñas a quien te rodea, recogerás cien». K’uan – Tzu, 551 a 479 a. de J.C.

Es nítida la relación entre desarrollo y educación, entre estructura económica y educación. Es evidente que la relación es conocida y sobre ella se ha escrito mucho, pero nunca antes como hoy se ha puesto a la orden del día, y nunca antes como hoy los organismos internacionales han resaltado tanto el papel de la educación como piedra angular en el desarrollo de los pueblos. Como se sabe, otros sectores del pensamiento nacional ubicados en el terreno de la enseñanza y la educación, soslayan el elemento fundamental y ponen énfasis sólo en el aspecto técnico del problema: la ley y el currículum. Quienes se han preocupado siempre por la justicia y el desarrollo integral del hombre han sostenido que sin el prerrequisito del desarrollo de las fuerzas productivas, el desarrollo de la educación se resiente en lo fundamental.

El desarrollo de un país no puede medirse sólo por lo medios o los recursos físicos de que dispone una sociedad, sino fundamentalmente por la calidad de las personas que lo producen y los usan. Desarrollo no es sólo estado material o físico de bienestar, no es sólo cuestión de lo que la gente tiene sino fundamentalmente de lo que la gente es capaz de hacer con los recursos que dispone para mejorar la calidad de su vida. En esta perspectiva, para Avanza País, la educación debe influir en el hombre; primero, enseñándole a identificarse con el medio donde ha nacido y vive; segundo, dándole los conocimientos que le permitan comprender el comportamiento de ese medio y, tercero dotándolo de la capacidad para transformarlo racional y eficientemente. En tal sentido, entendemos que el desarrollo es básicamente un proceso educacional y de aprendizaje, y no sólo de producción. Por lo mismo, la educación no es sólo una de las características del bienestar y un medio para elevar la productividad y la producción de bienes y servicios; no es sólo un objetivo del desarrollo, es el desarrollo mismo. Ninguna sociedad podrá avanzar en su desarrollo más allá de donde lleguen sus hombres y sus hombres podrán llegar hasta donde la educación les haya dado capacidad para crear. Pero ver la perspectiva global, tratar de tener claridad sobre la interrelación entre desarrollo y educación, no nos debe impedir ver la especificidad del drama de la educación peruana. Para nadie es un secreto el divorcio total que existe entre el sistema educativo del país y su aparato productivo y que prácticamente la «educación es un fraude» ya que cada ciclo educativo no prepara para la realidad sino para el ciclo siguiente. De cada tres niños, sólo uno termina la secundaria. De estos alumnos que culminan la secundaria sólo uno de cada seis logra ingresar a la universidad. De todos estos jóvenes que logran ingresar a la universidad sólo uno de cada seis logra culminar sus estudios universitarios, y no todos los que logran terminar sus estudios profesionales encuentran empleo adecuado a los estudios realizados.

La educación en el Perú es igualmente:

Cerrada al medio · Informativa y o Normativa · Verbalista y no práctica. · Con tendencia a la burocratización y al verticalismo. · Insensible a la realidad circundante y al proceso económico – social – cultural del país.

Se caracteriza por:

· Frustración y deserción de muchos alumnos. · Generar la imposibilidad de adaptarse a un sistema que los arremete con exigencias cuantitativas y cualitativas para las que los alumnos no están preparados. · Exceso de materias, currículas y textos inasibles.

Si la educación es un proceso mediante el cual se transmiten cono- cimientos, habilidades y actitudes, entonces el Perú ya no puede permitirse el lujo de hacer de cada nivel de la escuela sólo una estación intermedia entre el anterior y el siguiente, se debe preparar para la vida, transmitir valores, actitudes y habilidades más que información.

El sistema educativo aún hasta hoy continúa promoviendo, al ser sólo estación de tránsito, habilidades para recordar nombres, fechas y lugares relacionados con los héroes del país, pero paradójicamente no logra transmitir el espíritu de estos mismos héroes. El sentimiento, los valores, la capacidad de creer en la nación peruana, la capacidad de afirmar la unidad nacional, sólo son posibles si al mismo tiempo respeta la diversidad, sólo son posibles, si al mismo tiempo recordamos que Nación es alma, espíritu, meta común. Todo el sistema educativo del país. El formal y el no formal, debe concurrir a inculcar la idea, el valor, la visión del futuro, de que más allá de nombres, fechas y lugares el Perú debe afirmarse como una nación próspera, con justicia y democracia, por la voluntad de sus habitantes. Pablo VI afirmaba: “Educadores, a vosotros os pertenece despertar ya desde la infancia el amor a los pueblos que se encuentran en la miseria”. El docente es la pieza más importante en el proceso de la enseñanza. El mejor currículum resulta un fracaso cuando el docente que lo imparte no tiene capacidad profesional, y por el contrario, un currículum malo puede dar resultados positivos cuando lo aplica un docente capaz. El resultado de la enseñanza no depende ni de una ley ni de un currículum, depende inexorablemente del docente, de su ejemplo y honestidad. Una docencia mal pagada, sometida a la desconsideración personal y profesional y a las exigencias burocráticas no podrá ser jamás ese factor esencial en este proceso del que la sociedad espera un buen “producto”. En consecuencia, es de capital importancia devolver al docente por exigentes que seamos en su formación y actualización profesional – la responsabilidad de su trabajo, la oportunidad de poner en práctica sus iniciativas y su ingenio pedagógico, en el diario contacto con sus alumnos. El docente debe ser un líder para cumplir la misión que la sociedad le ha encargado, formar valores y no deformar, que arraigue y no desarraigue. No hay reforma que valga, sin su identificación activa. Urge, por eso, una política encaminada a la formación y actualización de líderes docentes y la significación de su salario. Teniendo en cuenta las reflexiones anteriores, la propuesta de Avanza País busca una educación que contribuya a formar individuos libres, en una sociedad justa.
Nuestro partido está convencido de que la educación y la cultura alientan el desarrollo de los pueblos y son decisivas para avanzar hacia el bienestar económico Y social. La educación y la cultura permiten a la sociedad acceder a los beneficios del progreso, a la posibilidad de crear y compartir la unidad y prosperidad. Estamos convencidos de que una nación más adecuada y orgullosa de sus valores culturales es más responsable, no es chauvinista, busca su propia forma nacional de ser universal. Quienes la conforman toman conciencia de sus límites y posibilidades, aprenden a resolver sus diferencias internas, aprenden que hay paradigmas fundamentales que defender, que trascienden cualquier período de gobierno, y, por lo mismo, una sociedad más educada es más dueña de su espacio y de su circunstancia. Al mismo tiempo sostenemos que el deporte y la recreación son prácticas que constituyen elementos fundamentales para alcanzar una vida plena, a través de la formación de actitudes, capacidades, hábitos y destrezas que permiten el desarrollo armónico e integral de las personas. El deporte es la recreación física por excelencia, y constituye un elemento esencial en la formación. Es un componente básico en la integración social, alienta el espíritu de cooperación y estimula el deseo de éxito en un marco de sana competencia, coadyuva al bienestar físico, psicológico y moral, fomenta el afán de logro y superación, sobre perspectivas de desarrollo vocacional y estilos de vida sanos. Contribuyen a la salud física y mental de la población peruana y por ello merecen todo el apoyo, la promoción y los recursos necesarios para su práctica organizada. La cooperación para la cultura, educación, recreación y deporte que proponemos plantea en consecuencia:

2. REVOLUCIÓN PRODUCTIVA

En oposición a las recomendaciones de los enfoques neoliberales, que ven en el mercado y sus límites excluyentes, la condición necesaria y suficiente para el crecimiento, la industrialización y el desarrollo de nuestras capacidades productivas; Avanza País, de acuerdo con las modernas teorías del desarrollo, postula que la revolución productiva que el Perú reclama se puede lograr con el esfuerzo conjunto y coordinado de los agentes políticos, económicos y sociales. Demanda una visión compartida de largo plazo. Demanda lo que en Avanza País llamamos, un proyecto de nación. El núcleo de la revolución productiva, se centra en la innovación tecnológica y el aprendizaje y en el desarrollo del capital humano capaz de poner en movimiento dicha tecnología. La revolución productiva, sin embargo, no se refiere sólo a las actividades manufactureras, sino al conjunto de las actividades económicas. Involucra a diferentes actores y abarca a diferentes políticas las cuales pueden agruparse de acuerdo con René Villarreal en:

1. El capital empresarial.
2. El capital laboral.
3. El capital organizacional.
4. El capital logística
5. El capital intelectual
6. El capital macroeconómico.
7. El capital internacional.
8. El capital institucional.
9. El capital gubernamental
10. El capital social.

Cada uno de las cuales contribuye a la competitividad global de la nación. De acuerdo con ellos la revolución productiva desarrollará aquellos sectores en lo cuales el Perú tiene claras ventajas competitivas: agroindustriales, pesca industria, minero industria, el turismo, y los sectores metal mecánico, textil y de calzado de la industria propiamente dicha. Buscará fortalecer el mercado externo para exportar, y exportar para fortalecer el mercado interno. · Aumentar el empleo y los salarios sobre la base del crecimiento económico, la mejora de la productividad y de la reducción de la transferencia de recursos al exterior. · Iniciar en el más corto plazo programas de defensa integral de la planta productiva y el empleo con el concurso del Estado, los empresarios y los trabajadores. · Evitar en todo momento el clientelismo y la limosna. Toda ayuda del Estado, sobre todo a la micro, a la pequeña y mediana empresa, deberá exigir como contrapartida el aumento en los niveles de la productividad, ya sea por capacitación o por incorporación de progreso tecnológico. · Facilitar los trámites para la Normalización y constitución de asociaciones de medianos y pequeñas empresas que incentiven la modernización del aparato productivo, promoviendo al mismo tiempo su encadenamiento con la gran empresa. · Propiciar programas de defensa del salario en los campos de la salud, educación, agua, luz y desagüe. Las condiciones laborales deben ser atendidas de modo prioritario, porque ellas inciden en la productividad y constituyen una forma de protección del salario. · Apoyar la relación de los empresarios con el entorno internacional en los campos de su interés para promover una cultura de la competitividad internacional.

Hasta hace pocos años, el Perú exhibía dramáticas carencias expresadas en la existencia de más de un millón de desempleados, de 5 millones de subempleados. Y en la necesidad de crear adicionalmente más de 300 mil puestos de trabajo para dar empleo a los jóvenes que año a año se incorporan a la población económicamente activa. Para enfrentar los desafíos mencionados el Perú requiere que su producto interno bruto crezca a una tasa de 7 por ciento anual. Requiere una inversión de 100 mil millones de dólares en los próximos 10 años, es decir, demanda una inversión de 10 mil millones de dólares anualmente. Requiere con urgencia que las exportaciones crezcan como mínimo a una tasa de 10 por ciento anual. Todo lo cual demanda una visión de conjunto, un enfoque global para acometer la competitividad sistémica de la nación que atienda a la oferta productiva y reencuentre al Estado, al mercado y a la sociedad para:

. Fomentar la generación de empleo. · Lograr una incorporación equilibrada y favorable del Perú, en el mercado externo. · Superar el divorcio entre la investigación tecnológica, la formación universitaria y la planta productiva. · Estimular la producción de bienes de acuerdo con las exigencias de productividad, calidad y precio. · Evitar la utilización irracional y costosa de la infraestructura. · Impedir la intervención anárquica e ¡nesciente del Estado. Promover por el contrario la intervención de calidad por parte del Estado.
. Propiciar mecanismos de coordinación de los agentes: empresarios, trabajadores y Estado.

De otro lado, es bueno reiterar, que con la misma intensidad que la humanidad ha buscado la libertad, ha luchado también en contra de la desigualdad y la injusticia social. Sin embargo, esta lucha no siempre ha sido realizada de la mejor manera, ni ha tenido resultados óptimos. El impulso sano, muchas veces ha terminado alentando populismos que terminaban por dañar la imagen del reclamo justo. Se empeoraba al final la situación de la cual se había partido. No obstante, la lucha contra la miseria es impostergable, es el aspecto más grave de nuestra realidad. La extrema pobreza interpela nuestra responsabilidad. No hay país posible ahí donde la mayoría de sus habitantes carece de lo elemental. Nunca ha sido cierto que el capitalismo se construye con menos, expulsando y marginando la fuerza de trabajo. El capitalismo, el desarrollo, las naciones se construyen con más, incorporando a la mayor cantidad de personas a la producción para responder a los desafíos del desarrollo. Los modelos e instrumentos, la revolución productiva, debe estar al fin y al cabo, al servicio de las personas. Investigaciones sobre el tema estimaban en 1991 que el monto requerido para enfrentar la extrema pobreza era superior al 7% del PIB y que el monto óptimo de un programa social de emergencia ascendía aproximadamente a 1,600 millones de dólares al año. Del mismo modo, la incapacidad de la sociedad peruana de encontrar una solución armoniosa a la diversidad económica, social, cultural, étnica y productiva que caracteriza al país está en la base de la aguda desintegración que sufre el Perú como nación. Tenemos, pues, una deuda social enorme, y sólo para mitigar sus rasgos extremos requerimos del 7 por ciento de nuestro PIB. Pero los modelos económicos y políticos traducen el alma, los motivos más hondos de sus conductores. Es imprescindible, por lo tanto, enmarcar la ayuda urgente y necesaria en alimentación y nutrición, en educación, en producción y en empleo, en un marco político distinto del que se ha venido usando hasta el momento. Es necesario pasar de un Estado limosnero a un Estado solidario. El Estado moderno no puede ser jamás un Estado paternalista. El paternalismo, al devenir en clientelaje político, ofende finalmente al depositario de la ayuda, pero empequeñece más a quien lo otorga. La pobreza material no se puede combatir empobreciendo el espíritu del que da y del que recibe. Un estadista tiene la obligación de percibir que mucho más grave que la pobreza material de un pueblo es el empobrecimiento espiritual de una Nación. Del primero se puede salir en pocos años; para salir del segundo se requiere de generaciones enteras. Por eso es imprescindible promover acciones transparentes del Estado y la sociedad bajo una nueva filosofía, bajo una nueva perspectiva, para generar una cultura de la solidaridad. La extrema pobreza, la indigencia, la multitud de niños por las calles, son responsabilidad de todos. Nadie tiene derecho a eximirse de enfrentarla. La solidaridad en ese sentido debe ser el instrumento y el marco que tomamos de nuestra propia historia para combatir la indigencia. El valor de la solidaridad es una fuerza inmensa cuando los pueblos la hacen suya y comparten esfuerzos para el beneficio común, pero también es una palanca para mover el mundo. En lo inmediato es el mejor marco para combatir la pobreza extrema, pero puede ser el instrumento más eficiente para hacer del Perú una Nación moderna, desarrollada y respetada en el mundo. Poner en práctica una estructura organizativa solidaria que reemplace estructuras organizativas clientelistas es vital para los propósitos de nuestro programa.
Se deben continuar los esfuerzos en tres áreas: gasto social, empleos de urgencia y estrategias productivas hacia el sector informal y hacia la pequeña y mediana empresa. El gasto social deberá dar prioridad, como sostienen todos los planteamientos sobre el tema, a la atención a los grupos más necesitados de las áreas rurales y urbanas en nutrición y salud, educación, vivienda y seguridad social. Los empleos de urgencia deberán orientarse a la construcción y reconstrucción de vivienda, infraestructura, saneamiento, drenaje y riego, limpieza y protección de los ríos y conservación del medio ambiente. En lo referente a las estrategias productivas, los recursos deben dirigirse hacia proyectos que garanticen su eficiencia económica, generen empleo y se adapten a las características locales.

Las inversiones productivas en el campo de combate a la pobreza también deben tomar en cuenta los objetivos generales de la presente propuesta con el fin de reforzar sus logros. De esta forma, la creación de valor, el apoyo a la descentralización, el ahorro y producción de divisas, la generación de empleo, la innovación tecnológica, la conservación del medio ambiente y la promoción y el afianzamiento de una estrategia de la competitividad que se fundamente en una cultura de la solidaridad también deberán ser considerados. Finalmente es importante, ya sea como inversión social o como inversión productiva, que todo programa vaya acompañado de mejoras en la competitividad, elevando la productividad mediante programas mínimos y flexibles de capacitación que no distraigan ni el objetivo ni el presupuesto de los proyectos específicos.

3. REVOLUCIÓN VIAL-FERROVIARIA

Al momento que se dejo de lado la construccion de los ferrocarriles el Peru perdio su rumbo, su historia de los trenes, está unida a la historia misma del Peru, Los trenes marcaron época y contribuyeron en forma definitiva a su interconeccion en los buenos y malos tiempos. En la guerra con Chile fueron destruidos más de 500 km de líneas, de un total de 1.500 que había en 1877. Se alcanzó otra vez dicha longitud recién en 1910. Volver a la construccion de los trenes en el pais es una necesidad historica es reinvidicar a ese periodo desde 1851 hasta 1930 donde la red ferroviaria alcanzo a cerca de 4,500 Kilometros Hubo presidentes que se preocuparon mucho por dotar al Perú de un sistema ferroviario acorde a las necesidades y al progreso que el país requería. Ramón Castilla, por supuesto el iniciador, después José Balta, José Pardo, Manuel Pardo, Nicolás de Piérola Villena y Augusto Leguía figuran entre los gobernantes que más hicieron por este rubro. Puede decirse que hasta 1930 se construyeron ferrocarriles en el Perú. Desde esa fecha se detuvo su desarrollo y empezó su declive. Avanza País, promoverá en consecuencia una revolución vial con el desarrollo de los trenes, para lo cual se trabaja con la intelectualidad peruana y extrangera en el desarrollo de un plan generacional para colocar al peru sobre rieles de mirada al presente siglo.

4. REVOLUCIÓN ÉTICA

Para quienes afirmamos la subordinación de toda actividad humana a los valores del espíritu, existen la verdad, Injusticia, la solidaridad y la libertad. Estos constituyen el cimiento de la sociedad y de las naciones que progresan. Los valores ennoblecen la actividad política. Sin ellos, los sistemas políticos, aún los partidarios, se convierten en una maquinaria fría que corroe el alma de la sociedad. Por ello la crisis moral de un pueblo ha sido percibida por la historia, como una desgracia mucho más grave que las crisis políticas, económicas o militares. Cuando el pueblo y sus gobernantes están premunidos de una ética superior, se puede salir en corto tiempo de una derrota. De una crisis moral, no. Los modelos y programas se pueden cambiar de un día para otro. Los hábitos, los patrones espirituales y los modelos mentales requieren de mucho tiempo antes de modificar las inercias del pasado y reconstruir la confianza y la credibilidad. Son los líderes en general, con responsabilidad nacional o local, públicos o privados, con partido o sin él, son los gobernantes, quienes tienen mayor responsabilidad, pues desde los tiempos bíblicos resulta evidente que lo que le está permitido al soberano le está permitido al súbdito. Los gobernantes puedan ayudar a entusiasmar y elevar la conciencia nacional de un pueblo, o pueden ayudar a degenerarla. Cada usurpación, cada traición, cada mentira, la pusilanimidad de los gobernantes en el terreno público, pareciera autorizar al individuo a una trasgresión similar en su propio campo. Líderes corruptos auspician seguidores corruptos; Líderes prepotentes tendrán seguidores prepotentes. Líderes formados para capturar el poder como botín, tendrán seguidores que hacen de la política un botín. Por eso, la mayor enfermedad que amenaza a un pueblo organizado, a los partidos, es el debilitamiento gradual de las costumbres y la mediocridad de los gustos. Ya no se hace política para la integración social, servir al pueblo y construir una nación de victorias, sino para servirse, empequeñecer y empequeñecerse en las trampas del poder. Por eso el Perú necesita con urgencia construir una ética de la gobernabilidad. Le es imprescindible obtener acuerdos referidos a valores compartidos por todos que superen la ética del mercado, a través de una ética social de cooperación y solidaridad, de alternancia y división de poderes.

Es la moral la que facilita el compromiso de las partes con el todo. Son los valores, es una mística superior, la que hará que los peruanos convengamos en que el destino personal y el de nuestro país están indisolublemente ligados. Son los valores los que nos enseñan que la libertad de cada uno tiene como condición la libertad de todos. Son los principios aceptados los que advierten que no hay justicia si los llamados a impartirlas lo hacen de modo innoble y arbitrario. Que no hay seguridad posible si quienes están llamados a proteger son percibidos como la fuente primera de inseguridad y soborno. Que no hay salud posible sí los sistemas atentan contra el principio elemental de la solidaridad y la equidad. Y no hay revolución educativa posible si los sistemas políticos y sindicales niegan en los hechos lo que se dice en los textos y en las aulas No se educa diciendo “haga sólo lo que digo, no lo que hago”. Propiciamos en consecuencia la revolución ética, que no es otra cosa que acabar con la separación de la ética y la política. Propiciamos la renovación moral de todo el tejido social de la nación peruana, pero en la coyuntura actual ponemos énfasis en esta
necesidad principal; la recuperación moral del ejercicio del mando y el poder, la renovación moral de la clase dirigente del Perú.

Proponemos en consecuencia:

· Fortalecer la existencia de partidos políticos democráticos. · La promoción de un sistema político orientado hacia el tripartidismo. · La no reelección de los candidatos al Congreso en la proporción de un tercio al interior de los partidos políticos. · Defender la modalidad del distrito múltiple para la cámara de diputados y la modalidad del distrito único para la cámara de senadores. La existencia de ambas, apunta al equilibrio, por que hace depender al diputado de su departamento, de su elector. El segundo por el contrario debiera representar el interés general de la nación. · Promover una reforma constitucional, cuyo anteproyecto sea fruto del “acuerdo nacional”.

En el Tercer Milenio seremos una nación victoriosa en el campo cultural, social, tecnológico, político, económico, deportivo, empresarial e incluso militar, cuando la rapiña de otros amenace nuestra soberanía. Nunca más seremos un país de oportunidades perdidas.

OBJETIVOS

Como hemos afirmado al inicio el fin primordial de toda nuestra actividad política es el ser humano, por consiguiente la búsqueda del bienestar material, del bienestar social y del bienestar espiritual, es el requisito básico, el presupuesto del cual partimos. Hemos afirmado igualmente que puede haber Nación sin Estado y Estado sin Nación. Sólo cuando el Estado se convierte en el representante de todos y no se reduce a una burocracia paternalista, cuando es promotor central de la justicia y el desarrollo, cuando se convierte en «sociedad en acción», se vuelve Estado rector, Estado-Nación e instrumento forjador de la Nación. No es posible modernizar la empresa ni la economía si no se moderniza el Estado. Y la modernización del Estado no se reduce a un cambio de activos por Privatización ni al desempleo de los servidores públicos. La modernización sin instituciones sólidas cultiva el autoritarismo. El Estado moderno, el Estado rector, el Estado promotor del desarrollo, tiene la obligación de promover y asumir la pluralidad y el juego de partidos. Modernizar el Estado no implica abandonar las responsabilidades sociales. Implica cambiar los instrumentos y afirmar el compromiso para cumplirlas fielmente. Para esta tarea no existe contribución pequeña. El plan que proponemos no reclama para si originalidad alguna porque sólo recoge la creatividad de nuestro pueblo, y sistematiza el generoso aporte de profesionales e intelectuales que a través de nuestra historia han contribuido a la afirmación del Perú como Nación.

Proyecto nacional implica historia, implica principalmente valores compartidos a los que no se llega por generación espontánea ni por la voluntad de una sola persona,
sino por el trabajo fecundo, por la identificación y la imaginación de los peruanos, quienes en cada momento van dando contenido específico a la visión del Perú, al gran propósito nacional. De este gran propósito nacional se derivan complementariamente los cinco objetivos fundamentales que nos proponemos alcanzar con el fin de sentar las bases para alcanzar el objetivo general de conquistar los mercados del mundo.

OBJETIVO GENERAL

Conquistar los mercados del mundo Una cultura de derrota, una ideología que merma la autoestima, es muchas veces consecuencia de regímenes autoritarios. Nos urge cambiarla radicalmente por una cultura de victoria, de respeto y de dignidad en todo y por parte de todos. El Perú necesita dejar de ser «un país de oportunidades perdidas», porque quiere ser parte del equipo mundial de los ganadores. Una cultura de progreso, de respeto, una cultura para encarar los más grandes desafíos debe premunimos de una vocación de victoria para conquistar los mercados del mundo. Para lograr este objetivo fundamental necesitamos renovar la moral de la Nación, afirmar el crecimiento sobre bases nuevas, promover el bienestar y mejorar la calidad de vida, contribuir de manera sostenible a la generación de empleo, erradicar la pobreza extrema y convertir al Estado en promotor del desarrollo productivo. Necesitamos afirmar la democracia más como una forma de vida que como una estructura jurídica, necesitamos afirmar nuestra identidad. Pero sobre todo necesitamos un proyecto nacional basado en valores compartidos para hacer del Perú una Nación grande y próspera capaz de conquistar los mercados del mundo.

OBJETIVOS FUNDAMENTALES

Iniciar la recuperación moral Cuando los sistemas políticos dan prioridad a objetivos personales o de grupo, tienden a diseñar sistemas y a reproducir comportamientos que menoscaban la dignidad de la persona e impiden el compromiso social y el desarrollo de sus potencialidades. Se olvida así que individuos poseídos de un fuerte espíritu de compromiso nacional hacen sociedades fuertes; que sociedades fuertes hacen mercados y economías fuertes; que mercados y economías fuertes hacen estados y naciones fuertes; que estados y naciones fuertes conquistan los mercados del mundo. Líderes, funcionarios, empresarios y trabajadores sin mística, sin valores, sin una moral de compromiso, de calidad, de autoestima, difícilmente puede conquistar los mercados del mundo.

Crecer con estabilidad de precios Subordinar la dinámica de nuestra economía a la evolución de unos cuantos productos primarios y a los flujos de capital es sostener nuestro desarrollo no sobre nuestros propios pies sino sobre la dinámica de acontecimientos que escapan de manera absoluta de nuestro control. La estabilidad se toma precaria y el objetivo de mantenerla sin modificar sus raíces casi siempre se alcanza al precio del desempleo y la pobreza. Crecer con estabilidad, sobre nuevas bases, nos obliga a fortalecer el mercado interno para exportar y a exportar para fortalecer el mercado interno. Exportar
competitivamente exige mejorar nuestra productividad, exige una política industrial y tecnológica activa y un enfoque sistémico basado en la cooperación y la solidaridad. De esta manera, el desarrollo equilibrado de los diversos sectores productivos y regiones, la descentralización de la vida nacional y el equilibrio de los procesos de producción, distribución y consumo nos permitirán crecer con estabilidad, fortalecer y diversificar nuestros intercambios con el exterior y conquistar los mercados del mundo.

Mejorar productivamente el empleo y la calidad de vida La calidad de vida o bienestar social es un objetivo central y un concepto histórico.

En su evolución, el hombre ha ido desbrozando caminos y rompiendo ataduras con el objeto de alcanzar una existencia acorde con su condición de ser humano. La ciencia, los modelos y las políticas económicas no tendrían ningún sentido si no condujeran al bienestar y a la mejora de la calidad de vida. Pero no es sólo por razones de justicia que debe mejorarse la calidad de vida. En realidad, como puede observarse, los objetivos económicos están estrechamente ligados a los objetivos políticos y sociales. El desarrollo económico y el desarrollo social no se pueden obtener de manera contrapuesta. El avance en el campo social es imprescindible para mejorar la capacidad productiva del país. Con una fuerza de trabajo empleada, mejor alimentada, con más educación y adiestramiento técnico, con mayor salud, con protección al medio ambiente, con erradicación de la pobreza extrema y con un funcionamiento de la economía cercano al pleno empleo se pueden conquistar los mercados del mundo.

Rescatar las instituciones y fortalecer la cultura de la democracia En un mundo globalizado existen temas que concitan el consenso de la comunidad de las naciones. La lucha contra el narcotráfico, la defensa de los derechos humanos, la democracia y el Estado de Derecho se encuentran entre ellos. Un país moderno, con reglas claras, con instituciones, con división de poderes, con existencia plural de opciones políticas que se alternan en el ejercicio del poder, es un país que promueve de mejor manera los intereses de una Nación en el mundo. El respeto social y político que genera evita sanciones y bloqueos y nos abre las puertas para conquistar los mercados del mundo.

Afirmar la identidad nacional Ninguna apertura responsable, ningún cambio responsable pueden ejercerse sin soberanía, porque sin ella no tendría sentido el cambio, ni importarían la perfección de sus metas, ni los modelos y programas, por la sencilla razón de que ya no serian nuestros. El presente plan no se opone al proceso de globalización: discute que exista un solo camino para llegar a él. Queremos asimilar, no asimilamos. Buscamos un lugar digno en el concierto mundial de las naciones. Un lugar digno, con nuestro trabajo, con nuestros productos, con nuestra cultura. Afirmamos nuestra identidad no para cerrarnos al mundo, sino conquistar los mercados del mundo. Sobre estos lineamientos, sobre esta visión, y sobre estos objetivos, Avanza País promoverá el debate interno, pero sobre todo el debate en la sociedad a fin de recoger en una discusión alturada y democrática, las criticas, observaciones y aportes de todos los peruanos. El documento que presentamos no pretende ser una verdad acabada, es un documento de discusión. El lector atento encontrará coincidencias con lo expresado por
otros colectivos y partidos. Pero al mismo tiempo con legítimo derecho verificará nuestra propia forma de ver los problemas del Perú y nuestras prioridades para acometer su solución.